El racismo y su solución

El racismo es un sentimiento humano que lleva a un grupo étnico a considerarse superior a los otros grupos étnicos existentes. Otra definición similar es la que reza: “racismo es un sentimiento exacerbado del «sentido racial» de un grupo étnico, que habitualmente causa discriminación o persecución contra otros grupos étnicos. La palabra designa también la doctrina antropológica o la ideología política basada en ese sentimiento” (véase racismo en Wikipedia). Supremacía racial es la creencia de que la raza tal es mejor o superior que el resto de razas que hay en la tierra.

El racismo es un sentimiento aprendido. Es decir, las personas no nacen racistas, lo aprenden a partir de lo que ven en sus padres, en la escuela y en la misma sociedad a la que pertenecen. Como siempre se dice, los hijos repiten lo que hacen sus padres. Si encontramos a una persona que ofende a otra por motivo de su raza, es muy seguro que su conducta ha sido reforzada en el hogar de donde viene o en el ambiente donde se formó.
La ideología racista enseña que existe una jerarquía entre las razas siendo una o varias, superiores a las otras. Según esta creencia la mezcla racial resultaría en la degeneración de las razas superiores.
La Biblia, la que juran defender y en nombre de quien actúa un gran número de los supremacistas blancos, no apoya la idea de una raza superior. Haciendo un pequeño esfuerzo lo podemos ver en sus páginas benditas.

1.- El origen de las razas es uno según la Biblia.

Hechos capítulo 17, verso 26 nos recuerda que Dios “De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de su habitación”. El apóstol Pablo, hablando en el Areópago, en la ciudad de Atenas, dice que filósofos y poetas griegos, sin conocer a Dios escribieron: “Porque linaje suyo somos”, es decir, descendientes de Dios.
La raza tuvo un solo origen. Creemos que cuando el apóstol Pablo afirmaba, “Porque linaje suyo somos”, tenía en mente textos como Génesis 3:20: “A su mujer Adán le puso por nombre Eva, por cuanto ella fue la madre de todos los vivientes”; Génesis 9:18-19: “Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán. Estos tres fueron los hijos de Noé, y de ellos se pobló toda la tierra” y Malaquías 2:10: “¿Acaso no tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?”

2.- Todas las razas son puras a los ojos de Dios

No son estos los únicos textos en Las Santas Escrituras que demuestran el origen común de todas las razas. Hay más, pero estos son suficientes y adecuados para rebatir cualquier idea, venga de donde venga, que sostenga que existen razas superiores a las otras razas. Tal idea no es consistente con lo que Dios dice acerca del ser humano. Pongo como ejemplo al apóstol Pedro, judío de pura cepa, el cual había sido comisionado por Jesús para que llevara el evangelio a todas las naciones. Pero como un judío ortodoxo (si se puede usar ese término para él), ni siquiera había considerado la posibilidad de relacionarse con otra raza que no fuera la suya. Dios tuvo que corregirlo enérgicamente y mostrarle, en un lienzo bajado del cielo, una representación simbólica de todos los pueblos de la tierra (léase razas) y le dijo Dios: “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hechos 10:15).

3.- El racismo es enceguecedor

Las personas que discriminan a otras a causa de su origen no se dan cuenta que al hacerlo se discriminan a sí mismas; porque todo el género humano tiene unos rasgos y características comunes que lo hacen humano. Así como la humanidad tiene su origen en Dios, todos los grupos raciales que se han movido de un lugar a otro de generación en generación, están inter conectados. “De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres”, esto lo sabe el más simple conocedor de la Biblia, solo que el orgullo no deja que reconozcamos que al fin y al cabo, todos somos hermanos y que debemos tratarnos como prójimos, amándonos de todo corazón.

4.- El racismo es pecado.

El racista es una persona espiritualmente enferma que se encuentra atada a uno de los pecados más crueles que se pueden cometer. Este pecado es uno de tipo generacional porque se traspasa de los padres a los hijos o se encuentra arraigado en el grupo social que lo practica. El racismo es pecado porque profana la obra sagrada de Dios llamando sucio lo que Él ha limpiado. Es pecado porque promueve el odio, excita a la violencia y causa profunda división en la sociedad, haciendo que nos volvamos unos contra otros y que nos auto destruyamos.

5.- La sumisión a Cristo supera cualquier tipo de racismo

Desde siglos se hacen esfuerzos sinceros para acabar con la discriminación racial. Reconozco que se ha mejorado mucho. Sin embargo, hasta que los humanos no confiesen y renuncien a ese pecado tan horrible, no serán libres de esa esclavitud. Dicho sea de paso, la esclavitud que produce el creerse superior a los demás, es una esclavitud mayor que la esclavitud misma. Por eso creo que lo único que puede terminar con el racismo es tener un encuentro renovador con Jesucristo. Él dijo: “y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:31).

Considero apropiado afirmar que cualquier persona, quien quiera que sea, venga de donde venga, cuando entrega su vida a Cristo, adquiere tal valor a los ojos de Dios, que el poder de la discriminación no puede quitarle su posición de gente especial y amada por el Padre que le creó. Alguien que llega a ser un cristiano verdadero jamás mirará a los demás con desprecio por motivo de raza o posición social. Me alegra que hay mucha gente así, que sirven a Dios de todo corazón, que está lista para extender sus manos a quienes les necesitan, sin importar su raza ni su condición social. Debemos ponernos al lado de quienes son así, porque, en definitiva, son ellos quienes producen los cambios que la sociedad necesita. Dios les bendiga.

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